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Santiago Sainz de Baranda Casado

by DA

 

Este madrileño y letrado de vocación tiene claras que sus prioridades en la vida son su familia, sus amigos, su trabajo y Zamora, ciudad por la que siente devoción. Especializado en derecho mercantil y tras desarrollar la mayor parte de su carrera profesional en Grupo Dragados y Grupo ACS, actualmente es el responsable del área legal corporativa de Grupo Urbaser. Y no lo debe hacer nada mal ya que el año pasado fue elegido por The Legal 500 como uno de los abogados in-house más influyentes de España. Este año lo ha sido el equipo que dirige lo que dice mucho de su talante y liderazgo. Hoy Santiago Sainz de Baranda responde a nuestra entrevista…

 

Una anécdota jurídica que le haya ocurrido.

En mi primer año de ejercicio, siendo abogado en prácticas, cuando aún se podía fumar en los juzgados, tras un receso, estaba dando las últimas caladas a uno de esos mini-puritos pequeños en la puerta de la Sala de Vistas, cuando, sin darme cuenta, Su Señoría que ya había vuelto a la Sala, se dirigió a mí increpándome y diciéndome que “en su Juzgado no se fumaba eso” y que al terminar la vista me pasase por su despacho. Podéis figuraros el grado de la taquicardia que se apoderó de aquel pobre novato…

Terminada la vista estuve dudando seriamente si optar por tomar el camino de mi casa para refugiarme en los amorosos brazos de mi señora madre, pero me armé de valor (también ayudó notablemente el temor a que mi jefe se enterase y me pusiera en la calle… y ¡adiós prácticas!) y acudí al despacho de Su Señoría, qué por definir su aspecto de alguna manera, a mí me parecía que respondía al cuadro físico-psicológico de un sargento de artillería con úlcera de estómago.

 

Cuando entré, me ordenó secamente que me sentara y, de espaldas a mí, me echó una perorata sobre lo nocivos que son esos puros que me estaba fumando y su bajísima calidad. Mi sorpresa fue tremenda cuando al darse la vuelta ¡me ofreció sonriente un gran Habano, un Partagás 8-9-8!, del que dimos buena cuenta en el propio despacho, hablando -entre volutas de humo que se elevaban entre los tomos del Aranzadi y borradores de Sentencias- por cierto… de toros. Un señor encantador.

 

Una ciudad para perderse.

Por supuesto, Zamora, la “Ciudad del Alma”, como la evocaba el poeta Claudio Rodríguez…

 

Un museo al que se debe ir.

El Prado, sin duda, todo un privilegio que tenemos en Madrid al alcance de la mano. Y a otro nivel, el Museo de Semana Santa de Zamora.

 

Un restaurante que no olvida.

El desaparecido Jockey (aún sueño con sus callos y sus patatas con tuétano).

 

Un plan pendiente.

Un viaje en coche por la Toscana con mi mujer y mis tres hijos. Y también hacer todos juntos el Camino de Santiago. Este último plan ya lo tenemos medio planificado para nuestras bodas de plata matrimoniales, si Dios quiere, el próximo año 2018.

 

Actualmente está leyendo…

Estoy leyendo tres libros (en papel, detesto los eBook) a la vez: Los abogados del poder de Xavier Gil Pecharromán; La Real Cofradía del Santo Entierro de Zamora (1593-2012) de Florián Ferrero Ferrero; y, Patria, de Fernando Aramburu, un interesante relato, y estudio social, sobre el origen de la radicalización de las personas por la política, que llega a separar a familias y amigos.

 

Una película que recomienda.

De las de siempre, Qué bello es vivir de Frank Capra y La fiera de mi niña de Howard Hawks. De las actuales la trilogía de El Señor de los Anillos.

 

Me gustaría asistir a un concierto de…

He ido (y sigo yendo) a muchísimos conciertos, sólo me queda la espina clavada de no haber visto a Bowie en directo.

 

Mi deporte favorito es…

La caza y el hockey hierba.

 

Una frase para no olvidar.

Una cuyo verdadero sentido se entiende (y, en mi caso lo intento aplicar) con la madurez, y es del Evangelio según San Lucas: “No juzguéis y no seréis juzgados, no condenéis y no seréis condenados; perdonad y seréis perdonados. Dad y se os dará; una medida buena, apretada, rebosante. Porque con la medida con que midáis se os medirá”.