act legal covers all major European business centers

Paris | Bruxelles | Amsterdam | Bratislava | Budapest | Frankfurt | Prague | Vienna | Warsaw

Meet us at www.actlegal.com

Medinaceli

by DA

Hay fines de semana en los que vagar por un entorno rural donde piedra, adobe y madera se funden sin estridencias con la naturaleza es el mejor de los descansos. Toca sustituir ese afán por coleccionar lugares que pegar en nuestro álbum de retazos visuales por una experiencia que perdure en el tiempo y nos devuelva con energía a nuestros quehaceres diarios. Si lo que persiguen es perderse sin reparos, vagar sin rumbo o empaparse de una tranquilidad que sobrecoge, Medinaceli es su destino. Pese a su aparente sencillez, Medinaceli es historia de España condensada hasta límites insospechados. Y ese es el posible riesgo en el que a veces podemos caer puesto que su sosiego actual no está exento de una historia apasionante.

Sita en lo alto de un cerro en los campos de Soria y cruce de caminos, la presencia humana en la zona se pierde en el tiempo y parece que pudo ser la celtibérica de Ocilis. De lo que no cabe duda es de su evidente ocupación por los romanos que comenzaron a explotar las salinas del valle. Los vestigios arqueológicos de esta época son su arco, las murallas o los maravillosos mosaicos descubiertos en los últimos años que pueden verse aún expuestos en su ubicación original. Quizá su arco romano sea el monumento más emblemático del municipio. Es el único de triple vano que hay en Hispania de ahí su singularidad. Como abogado puede que le interese conocer la teoría que le otorga la misión de señalar límites jurídicos aunque también cumplió la de ser puerta de acceso a la villa. Sea como fuere, es una preciosidad y cuenta con una vista extraordinaria. Mencionar también extramuros, la fuente de La Canal, una increíble obra de ingeniería que aún perdura y que merece el paseo.

Ya en la Edad Media, la concesión del título de conde Medinaceli a Bernardo de Bearne en 1368 por Enrique II, el primer Trastamara, como el de duque a Luis de la Cerda en 1479 por los Reyes Católicos, son dos hitos importantes.  En la villa gentes de tres culturas compartieron su quehacer diario hasta que los edictos de 1492 y 1502 obligaron a judíos y musulmanes a convertirse o a emigrar. En el siglo XVI eran doce las iglesias existentes, además de cuatro ermitas, el santuario del hospital y tres conventos. Ahí es nada. De los conventos que tuvo Medinaceli el único que aún perdura es el de Santa Isabel, regido por las clarisas.  En cuanto a las iglesias la actual parroquia es la Colegiata de Santa María de la Asunción construida sobre el solar de una antigua iglesia románica. Es significativa su torre, el retablo mayor de Diego del Castillo y el coro en el que se encuentra un bonito órgano con las armas ducales.

La Plaza Mayor es realmente grande y porticada en dos de sus lados. Al hacer las obras de pavimentación encontraron unos magníficos mosaicos romanos que todavía no están expuestos pero que lo estarán.  En su lado oriental, el renacentista Palacio Ducal fue diseñado por Juan Gómez de Mora, el arquitecto de la Plaza Mayor de Madrid, y acogió a Felipe el Hermoso el 15 de octubre de 1502. Su cronista escribió que en la villa había un castillo, pero que fueron alojados “en el palacio del duque en el Mercado, bastante bueno según el país”. Está restaurado y en 2008 se abrió al público salvándose de una ruina inminente. Su patio central es de doble arcada y sus salas acogen exposiciones y la historia de la villa. Para acabar con la plaza, comentar que en su lado septentrional tienen algún buen ejemplo de las calles típicas del municipio que permiten tocar ambos lados abriendo solo un poco los brazos.

También extramuros hallarán su castillo. Cuenta la leyenda que en su patio de armas está enterrado Almanzor que falleció por los alrededores el 9 de agosto de 1002. La realidad es que el alcázar omeya no tiene mucho que ver con la actual fortaleza que es posterior al andalusí. En su interior encontrarán el cementerio de la villa.

Medinaceli permite alargar su estancia tanto como quieran, depende de lo que tengan planificado y de su estado de ánimo. Su oferta culinaria es buena y no hay por qué bajar al nuevo Medinaceli, el del barrio de la Estación, en el que todos alguna vez nos hemos parado puesto que está al pie de la N-II. Si lo desean, pueden visitar la cercana Santa María de Huerta con su magnífico monasterio cisterciense, o ir al museo de los yacimientos de Ambrona y Torralba donde se exhiben los restos de la abundante fauna que habitó por la zona hace 300.000 años. O aún mejor, a la caída del día disfruten conduciendo hasta Sigüenza por Miño de Medinaceli y Ventosa. Seguro que verán algún corzo que les pedirá que vuelvan.

Algunos datos de interés:

AYUNTAMIENTO DE MEDINACELI

www.medinaceli.es/index.php/mod.pags/mem.detalle/id.60/relcategoria.1039/relmenu.201

RESTAURANTE EL ALJIBE

Campo de San Nicolás, 11

42240 Medinaceli

Teléfono 975 326 138

www.elaljibe.es

 

Pedro Fernández-Arroyo    

Departamento de Comunicación

comunicacion@dalawyers.es