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El Arlanza y Covarrubias

by DA

La burgalesa comarca del Arlanza es una de esas maravillas a las que debemos dedicar lectura previa y sosegadas visitas. La podemos conocer deprisa y corriendo casi en un día o patearla despacito para empaparnos de la historia de sus piedras y su impronta castellana. Nosotros les proponemos lo segundo, ir poco a poco, y por eso hoy les recomendamos centrarnos en Covarrubias. No hay pérdida, suban por la A-I y desvíense en Lerma para tomar la BU-904.  Hoy no toca visitar la villa ducal, a la que ya dedicaremos atención en otro momento, y los cuatro chapiteles del palacio del duque, ahora parador nacional, nos verán pasar de largo desde su altozano.

Covarrubias tiene una historia apasionante. No les vamos a marear pero dicen que la fundó Chindasvinto, que suena a muy antiguo, pero fue el conde Fernán González, conde de Castilla, su gran valedor. Una vez allí y para ponernos en situación les recomendamos iniciar su recorrido atravesando la puerta del Archivo del Adelantamiento de Castilla donde estuvo hasta que en el s. XVIII se trasladó a Simancas. Un edificio soberbio mandado a construir por Felipe II cuyas armas talladas con filigrana figuran sobre el mismo. Observen el primor de su rejería.

Traspasada la entrada, la villa mantiene viva su esencia castellana. Calles estrechas, soportales, casas de adobe con entramado de madera, y su plaza Mayor. Lo encontrarán todo muy cuidado. García Fernández, hijo de Fernán González, hizo de ella capital de un Infantado que disfrutó su hija doña Urraca. Tras muchos líos, fue Fernando III el Santo quién lo volvió a instaurar esta vez en su hijo el infante don Felipe.  Si siguen bajando por la calle Monseñor Vargas llegarán a la plaza de Doña Sancha con el magnífico torreón de Fernán González. La imagen de esa mole pétrea parece sacada de otro tiempo. Es una torre defensiva del siglo X y dejen que les cuenten su leyenda.

Justo más abajo está la Colegiata de San Cosme y San Damián una joya que bajo ningún concepto pueden perderse. Originaria del siglo XIV seguro que les suena porque en ella está enterrada Cristina, una princesa noruega que desposó con el infante Felipe que antes hemos nombrado. ¡Imaginan lo que supondría en aquella época viajar desde Noruega al corazón de Castilla!

Visiten el templo con tranquilidad porque es una maravilla. En el presbiterio, delante de su magnífico retablo mayor, están los enterramientos de Fernán González, su esposa Sancha de Pamplona y su hija, otra Urraca y esta vez reina. Son muchos los detalles que pueden observar pero les apuntamos dos: el primero, su órgano que es el más antiguo de Castilla (s. XVII) y aún está en uso sin haber sido, dicen, restaurado nunca; el otro, su museo, que no pueden dejar de visitar. Es realmente interesante y cuenta con el increíble tríptico de la Adoración de los Reyes Magos, del s. XV, atribuido a un discípulo de Gil de Siloé. Solo por verlo merece la pena la visita. También tiene una extraordinaria colección de casullas, capas pluviales y dalmáticas. Les contarán cual es el único día del año que los sacerdotes van de azul aunque, si son aficionados a los toros, quizá por analogía, lo sepan. En fin, si les gusta el arte y la historia no querrán salir.

Una vez fuera, toca la hora de pasear por la villa. Caminar a la vera de los ríos Arlanza y Ausines y cruzar por alguno de sus puentes es obligatorio. El municipio está bien cuidado, mantiene su esencia, huele a chimenea y se deja ver con tranquilidad fuera de los días en que todo el mundo está en todas partes. También merece una visita la iglesia de Santo Tomás con su impresionante escalera plateresca, su maravilloso órgano, su pila bautismal románica y sus elegantes arquerías.

Covarrubias cuenta con una oferta culinaria amplia y les recomendamos hacer buen uso de ella. Para bajar calorías y evitar caer en recesos que puedan ralentizar su excursión, por la tarde les aconsejamos visitar los restos del cercano monasterio de San Pedro de Arlanza. La carretera sigue siendo la BU-904 y el entorno es una preciosidad. Fundado en 912, el monasterio se mantuvo vivo hasta la catástrofe que supuso para nuestro patrimonio la desamortización de Mendizábal. Se le otorga el título de Cuna de Castilla y merece la pena su visita para hacerse una idea de lo que debió ser y lo que no debemos permitir que ocurra nunca. Por último, les sugerimos caminar hasta las cercanas ruinas de la ermita de San Pelayo tan llenas de historia como que se dice que fueron el lugar primigenio del monasterio. Les garantizo que merecen la pena por su historia, sus vistas y porque, si van con niños, les aseguramos que volverán a Madrid sin oírles resollar. Qué disfruten.

 

Algunos datos de interés:

www.covarrubias.es

 

 

Pedro Fernández-Arroyo   

comunicacion@dutilhabogados.com

Departamento de Comunicación